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martes, 9 de diciembre de 2014

“Mi profesión, mi decisión” Brenda Cruz Pérez

Introducción
Desde pequeños, la mayoría de las personas, o más bien las que tenemos la oportunidad, vamos a la escuela para aprender y prepararnos para desempeñar una profesión cuando seamos más grandes. En nuestro paso por la primaria, secundaria y preparatoria empezamos a madurar y a descubrir nuestra vocación, y lo que queremos hacer el resto de nuestras vidas. Hay personas que desde muy chicas saben la profesión que quieren desempeñar, pero hay otras a las que les cuesta más trabajo tomar esa decisión. Muchas veces los hijos terminan siendo lo mismo que son sus padres, y eso es bueno si fueron los hijos quienes eligieron tomar ese camino, pero, ¿qué tal si no?, por desgracia hay ocasiones en las que los padres eligen por sus hijos.
En este ensayo hablaré de la influencia que pueden tener los papás en los hijos cuando estos últimos tienen que elegir su profesión, de la manera en la que los padres a veces sobrepasan los límites y quieren elegir por nosotros.
Desde mi punto de vista, el trabajo que haremos en nuestras vidas es cosa de cada quien, nadie puede decidir por mí, ni obligarme a que estudie una carrera que no es de mi agrado. Sé que tal vez lo que yo pienso no es del todo correcto, pero es mi opinión, y en mi ensayo expondré porque lo es y lo que me lleva a pensar así.
También hablaré de la importancia de cumplir nuestros sueños, sin importar lo que otros nos digan o piensen, hay que creer en nosotros y trabajar para llegar a ser eso que queremos ser.

Desarrollo
Escoger el trabajo del que viviremos no es tarea fácil, es una decisión enorme que cambiara nuestra vida. Como ya mencione, hay algunas personas que desde muy chicas saben lo que quieren estudiar y lo que quieren ser después de la universidad, pero también hay personas para las que tomar esta decisión es un dolor de cabeza. La mayoría de la gente no piensa en este tipo de cosas mientras cursa la primaria, al entrar a la secundaria aumenta el número de personas que ya tiene ideas de lo que quiere estudiar en la universidad, aunque por lo general eso no nos importa a esa edad, pero cuando llega la hora de escoger a que preparatoria entraremos empezamos a preocuparnos. Hay preparatorias (o cbtis) que se dividen en especialidades, y las personas que ya saben la carrera que quieren cursar suelen buscar una preparatoria donde tengan una especialidad que les ayude a prepararse para su carrera, que suerte la de ellos. Hay otras personas que optan por entrar a una preparatoria sin especialidades, ya sea porque aún no saben lo que quieren estudiar, o tal vez porque así lo prefieren.
Sería muy bueno que todos supiéramos de lo que queremos trabajar desde chicos, pero no es así.
Y entonces, ¿cómo escogemos una carrera?, yo pienso que eso es algo que se debe pensar muchísimo, no podemos elegir cualquier carrera para cursar. Se dice que se debe pensar en muchas cosas a la hora de elegir una profesión: si será fácil obtener trabajo de eso, si es bien pagado, de cuanto disponemos de manera económica para poder pagar esa carrera el tiempo que dure, entre otras cosas. Creo que todo eso es importante, pero desde mi punto de vista solo hay un factor que de verdad tenemos que tomar en cuenta: si nos gusta ese trabajo, y después de pensar en eso ya podemos tomar en cuenta los otros factores. Porque, ¿de qué sirve ganar muchísimo dinero si seremos infelices trabajando de algo que no nos gusta? Para mí lo importante es ser feliz, y tal vez los doctores ganan muchísimo dinero, pero a mí no me gustaría ser doctora, así que ni aun estando loca pienso elegir esa profesión.

“Nosotros elegimos la vida que queremos vivir o la vida de la que nos quejamos. Es una posibilidad entre infinitas posibilidades.” Leandro Calderone[1]

Me gustó esa cita porque pienso lo mismo, está en nuestras manos la vida que tendremos de adultos. De nosotros depende si será una vida que nos guste o una vida de la que nos quejaremos siempre. Esa es la razón por la que yo pienso que debemos elegir la carrera que nos guste, la que disfrutemos, y que cuando por fin tengamos un trabajo donde desempeñemos esa carrera, nos haga sentir que todo el esfuerzo y los años de estudio valieron la pena.

"Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida." Confucio[2]

¿Qué pasa si elegimos mal?
Elegir una carrera es una de las decisiones más importantes, ya que en la mayoría de las veces de esa decisión depende de lo que trabajaremos el resto de nuestra vida, (y digo “en la mayoría de las veces”, porque hay personas que por falta de empleo terminan trabajando de otra cosa que no fue lo que estudiaron), pero así como es importante, también es de las más difíciles. ¿Qué pasa cuando una persona elige mal? Lo más probable es que sea infeliz trabajando, ya sea ganando poco o muchísimo dinero, pero si a la persona no le gusta su empleo, será una tortura levantarse todos los días para ir a trabajar, puede que hasta lo desempeñe mal, por lo mismo de que no le gusta lo que hace, no lo hace con ganas.
Estuve buscando en internet y encontré un comentario de una persona que pedía un consejo porque había elegido mal su carrera, esto fue lo que escribió:
"Hola... necesito orientación urgente, tengo 27 años de edad y estoy casi segura que elegí mal mi carrera, soy abogada y trabajo en una institución al servicio de la justicia, pero este trabajo no llena mis expectativas profesionales ni emocionales, no disfruto lo que hago, en estos momentos quiero huir de acá , el ambiente de trabajo no es malo, sin embargo no me place lo que hago, aun cuando nos han aumentado el salario, por lo que me siento angustiada, como tengo algo de dios en mi vida, me da pesar quejarme tanto, pero no puedo seguir así. "[3]

Quiero aclarar que esto lo encontré después de haber escrito lo que yo pensaba que pasaría si escogíamos un trabajo que no nos gusta, creo que acerté un poco. Eso es lo que pasa si elegimos mal. La mujer también escribió:
"Al entrar a estudiar elegí esta carrera, porque no me quedaba otra opción, mi madre no trabajaba y yo quería estudiar nutrición, ciertamente ya esa no es la carrera que busco, quiero algo de atención a personas, algo más dinámico, esto es aburrido. Hacer todos los días la misma cosa. "[4]

Y bueno, creo que aunque no lo especifica, eligió esa carrera porque es bien pagada y necesitaba dinero porque su madre no tenía trabajo. Se entiende que lo hizo porque lo necesitaba, pero desde mi punto de vista, si hubiera estudiado nutrición, algo que le gusta, se habría esforzado más, haría las cosas con más ganas, y por consecuencia, sería buena en su trabajo, lo que significa que también hubiera ganado buen dinero. Y como ya dije, al final lo importante es ser feliz, con mucho o poco dinero, pero feliz.
En otra página, encontré el comentario de otro chico que también pedía consejo porque había escogido mal su carrera, solo que el todavía no la terminaba, su dilema es diferente. Me tome la libertad de arreglar un poquito lo que escribió, ya que era algo difícil de entender por su manera de acortar todas las palabras (al parecer es a lo que llamamos "moxo"), aquí esta:
"Creo que elegí una mala carrera, estudio economía y creo que no va conmigo, estoy en tercer ciclo y estoy mal en casi todos los cursos, y me he dado cuenta que mi vocación es ciencias de la comunicación, pero esa carrera es muy cara y además no sé cómo decirles a mis padres que ya no quiero estudiar economía, la carrera por la que tanto luche por ingresar, no quiero decepcionarlos.”[5]

Mi opinión es que, ¿para qué invierte tiempo y dinero en algo que no le gusta?, entiendo que tenga miedo de decepcionar a los papás, tal vez porque ellos se esforzaron en pagar los tres años que lleva ahí, pero él no trabajara por sus papás, lo hará por él, él es el que trabajara de eso toda su vida, así que tiene que gustarle, y si sus papás no están muy de acuerdo o no quieren pagar la carrera, que busque la forma, que consiga un trabajo pequeño para pagarse él solo la carrera, y luchar por su sueño hasta lograrlo.
¿Por qué pasa esto?, ¿por qué hay personas que eligen mal su carrera?, estuve investigando, y encontré una página de internet donde explican las principales razones por las que las personas eligen mal y se arrepienten de la carrera que están estudiando:
·      Elección a temprana edad
·      Conformarse buscando poca información en internet
·      Ver algunos videos que mostraban la profesión y pensar que es maravillosa
·      Y la típica: buscar "¿en qué profesión se gana más?[6]

Creo que la página acertó en que esas son algunas de las razones por las que muchas personas eligen mal. Elegir a los dieciocho años es algo que no podemos cambiar, pero es verdad que a esa edad todavía no tenemos suficiente madurez para tomar una decisión tan importante, pero no nos queda otra opción. Y decir dieciocho es mucho, porque la mayoría entramos a esa edad a la universidad, pero desde tiempo antes ya tenemos que haber elegido la carrera para poder presentar los exámenes de admisión. Lo que nos deja en la situación de tener que elegir carrera sin tener la madurez suficiente para hacerlo, pero como ya dije, no podemos hacer nada. También es verdad que muchas personas, por flojera, por no batallar, solo investigan por internet, leen algunas cosas sobre la carrera, ven algunos videos donde la universidad te pinta la mejor carrera del mundo (claro para que entres y ellos tengan más dinero), y piensan ¿para qué sigo buscando?, ¿para qué me complico la vida estresándome más?, pero no se dan cuenta de que a la larga, elegir una carrera solo porque si, sin haber investigado bien sobre ella, y sin que les guste lo suficiente, les complicará más la vida.
En la misma página de dónde saqué la información de la cita pasada, también encontré un ejemplo interesante de una situación en la que la persona elige una carrera sin haber investigado bien:
Supongamos que dentro de la lista de carreras se encontraba Ingeniería Informática. Pero, a ti no te gustan ni las matemáticas, ni la ciencia, ni la física. Bueno, al menos te gusta estar todo el día en la computadora, y piensas “Informática, computadoras, seguro es la carrera para mí”.
En esa carrera te veías feliz, con dinero, así que ¿para qué investigar más? Pero no te gustan las ciencias y piensas “cuando llegue el momento las aprenderé, y fin del problema” En realidad, apenas comienza el tormento. Descubres que la informática implica hacer páginas web, programas, utilizar lenguajes que no comprendes, y para hacerlo tienes que leer muchos libros. Y justo en ese momento decides buscar información. Demasiado tarde.[7]

Creo que eso es lo que le sucede a muchas personas, no se tomaron el tiempo suficiente para investigar sobre las carreras universitarias, y terminan escogiendo lo que les parece “más fácil”, sin saber bien todo lo que implica esa carrera, y sin pensar si en realidad les gusta lo que van a estudiar.
En conclusión, algunas de las cosas que suceden cuando eliges mal tu carrera universitaria son:
·      Desperdicio económico: es desperdicio porque son años perdidos, en los cuales es probable que no aprendas nada si no te gusta la carrera.
·      Tiempo gastado: pierdes años y por lo tanto te gradúas de la universidad después de lo planeado.
·      Problemas emocionales: te sientes mal por lo que pensaran tus papás, por el tiempo y dinero perdido, por no haber pensado las cosas antes, la preocupación por tener que volver a presentar el examen de ingreso, etc.[8]
Influencia de los padres al elegir carrera universitaria
“La influencia familiar sobre el proyecto de vida de los hijos es inevitable. Desde las profesiones paternas, sus hobbies, las carreras no concretadas, hasta las expectativas expresadas directa o indirectamente… todo forma parte de lo que los hijos van incorporando, ya sea para imitar o para descartar como propio.”[9]

En ocasiones, los padres son una gran influencia al momento de elegir una carrera. Muchas veces no son solo los padres, pueden ser los abuelos, tíos o cualquier miembro de la familia.
Esta influencia no siempre es mala, mientras no se trate de obligar al estudiante a escoger algo que no le gusta. Por ejemplo, hay muchas familias donde predomina cierta profesión, el bisabuelo es abogado, el abuelo es abogado, el padre es abogado, y se espera que el hijo siga ese camino. Puede que el hijo quiera ser abogado también, creció viendo a su abuelo y a su padre desempeñar esa profesión, y tiene la idea de llegar a ser como ellos. En esa situación, es obvia la influencia del padre y del abuelo, pero el hijo quiere eso para él, su meta es ser abogado, así que no hay ningún problema con que haya seguido el camino de sus familiares, ya que es el que le da felicidad.
Pero, ¿qué pasa cuando los padres quieren que sus hijos tengan su misma profesión, pero los hijos no quieren? Ahí viene el problema. Por ejemplo, si en la familia de una persona que está por escoger carrera todos son psicólogos, y ellos quieren que siga siendo así, una familia de psicólogos, ¿cómo tomarían si su hijo les dice que quiere estudiar Ciencias de la Comunicación? Un cambio un poco drástico. Hay varios tipos de papás, puede que los padres le digan que estudie lo que él quiera, que lo que importa es que él sea feliz. Pero, también hay padres que se sienten decepcionados y enojados con su hijo, y de alguna manera lo tratan de obligar o en definitiva lo obligan a que siga el camino que ellos quieren que siga.
Pero, este no es el único tipo de influencia que los padres pueden tener en los hijos. También están los padres que quieren que sus hijos sean lo que ellos nunca llegaron a ser.
“Algunos padres no han podido seguir una carrera universitaria y creen que a través de sus hijos podrán realizarse ellos mismos, accediendo a cierto status social. No tienen en cuenta los deseos de sus hijos, sólo están enfocados en los propios, convirtiendo a estos en extensiones de sus anhelos insatisfechos.” Pablo Nachtigall[10]

Por ejemplo, una mamá que en su juventud soñaba con ser doctora y por alguna razón no logro serlo, ella sin darse cuenta llega a proyectar sus sueños frustrados en su hija, y trata de guiarla por el camino que ella quería seguir pero no pudo. De alguna manera, la mamá piensa que puede cumplir su sueño por medio de su hija, e intenta por todos los medios que su hija logre lo que ella no pudo lograr. Y como en el caso anterior, puede que a la hija si le guste la medicina, y sin pensarlo, al escoger esa carrera cumplirá su sueño y el de su madre a la vez. Pero, también puede ser que a la hija no le guste para nada la medicina, y la mamá seguirá intentando convencerla de que estudie eso, es ahí cuando la hija se puede dar cuenta de que la mamá quiere cumplir su sueño frustrado por medio de ella, y eso puede desatar muchos problemas en la familia.
En lo personal, yo estoy en contra de que los padres quieran mandar a sus hijos a la hora de escoger una carrera, pienso que el que va a vivir esa vida es el hijo, así que él es el que debe escoger su futuro, no sus padres. No digo que sea malo que los padres opinen, que nos den consejos o ideas, pero sin sobrepasar los límites.
“Las influencias son parte necesaria e inevitable para que el ser humano vaya formando su personalidad y, por ende, sus gustos, intereses, etc. Éstas se transforman en negativas cuando se convierten en exigencia, en mandato (mandamiento, orden).” [11]

Estoy de acuerdo con esta cita, ya que pienso que a veces las influencias no son malas, mientras no sean intencionales y no se conviertan en órdenes. Es por eso que si un hijo escoge la misma profesión de su padre porque a él le gusta me parece bien, pero si lo hace porque el padre quiere que lo haga, me parece estúpido.
Sé que los padres no hacen este tipo de cosas con mala intención, al menos no la mayoría.
“En realidad los padres actúan en la mayoría de los casos, con buenas intenciones, porque creen 'conocer' a sus hijos mejor que lo que ellos mismos se conocen. Sin embargo, casi siempre se olvidan de dialogar con ellos. Tienden a creer que sus hijos siguen siendo niños y que ellos deben direccionarlos." Pablo Nachtigall[12]

Muchas veces los padres creen que nos conocen muy bien, y que saben con exactitud las cosas que queremos y que nos gustan, pero a veces no se toman la molestia de platicar bien con nosotros, de dejarnos hablar para poder expresar que es lo que en realidad queremos para nosotros mismos.
Me gustaría que mis padres no sean un ejemplo de esto, pero en algunas ocasiones lo son. Por ejemplo, hace algunos días salí a desayunar con mi familia, no recuerdo cómo llegamos al tema pero mis papás comenzaron a hablar de las carreras que podía estudiar mi hermano, quien tiene apenas doce años. Discutían sobre varias carreras, y escuche expresiones como “es que a él le gusta esto…”, “es bueno en esto…”, y algunas otras. Por desgracia, no se tomaban la molestia de preguntarle a mi hermano “¿tú que quieres estudiar?” o “¿qué te gusta hacer?”, hasta que yo me harté, interrumpí la plática y les dije “¿por qué no le preguntan primero a él que es lo que quiere estudiar?, es su decisión, no de ustedes”, y fue entonces cuando le preguntaron qué quería estudiar él. Mi hermano no pudo decir ni una palabra antes de que mis padres siguieran hablando sobre lo que él quería o sabía hacer, sin dejar que él diera su opinión, cuando la única opinión que en verdad importaba era la de mí hermano.
Mis papás no siempre son así, por lo general siempre nos apoyan en lo que queremos hacer y lo que nos gusta, pero con el tema de las carreras universitarias son un poco diferentes, tal vez sea por la importancia que tiene la carrera que elijamos, y ellos no quieren que fallemos, quieren que tengamos una buena vida, por eso se preocupan tanto por la elección que tomemos.
Mi caso es diferente al de mi hermano, yo sé lo que quiero, pero mis papás no están del todo de acuerdo con mi elección. Desde que tengo dos años he soñado con ser cantante, siempre me ha gustado cantar y bailar, y hace tres años descubrí el Teatro Musical, y no me veo viviendo de otra cosa que no sea de eso. Mis padres siempre me han apoyado, desde chica he tomado clases de muchas cosas, la mayoría relacionadas con lo artístico. He pasado por jazz, ballet, gimnasia, tap, teclado, pintura, canto, actuación, etc. Creo que a mi mamá siempre le ha gustado traerme de un lado a otro, aprendiendo cosas nuevas. Ahora sufre las consecuencias de eso.
Yo no puedo ver otro futuro para mí que no sea en un escenario, ya sea como cantante o como parte de un elenco en una obra musical. Por más que lo intente, en verdad no puedo verme como psicóloga, maestra, doctora, ni ninguna otra profesión. No sería feliz. A pesar de que muchos se rían, digan que estoy loca, o que baje de mi nube, yo no puedo, eso es lo que me hace feliz.
“Todos tenemos algo que nos hace únicos e irrepetibles, algunos lo llaman tesoro, otros lo llamamos don. Un don, oculto, que espera ser descubierto para darle un sentido a nuestra vida. El tesoro es una voz en el fondo de tu alma que te pregunta ¿Quién quiero ser?, ¿Qué quiero ser?, ¿Qué puedo ser?, ¿Podré?, solo hay una forma de saberlo y es haciendo la búsqueda de ese tesoro tan valioso. Ese tesoro, esa vocación, ese don o esa habilidad a través de la cual queremos dejar nuestro sello, nuestra huella en el mundo. Un buen maestro es el que te ayuda a encontrar tu don. Uno malo, es que te dice que no sueñes sino que hagas algo útil en la vida. Útil es descubrir y utilizar tu don, eso para lo que sos único. Creemos que el don, la habilidad, consiste en encontrar ese gran tesoro. Pero el tesoro es precisamente ese don, encontrar ese don, eso para lo que estamos hechos. Ese es el sentido de la búsqueda.” Leandro Calderone[13]

Yo siento que cantar es mi vocación, mi tesoro, para lo que estoy hecha. No puedo pensar en nada más para mí.
Como ya dije, mis papás me apoyan, pero, por desgracia cuando nos ponemos a hablar bien sobre esto, me dicen frases como “ésa no es una carrera de verdad”, “tienes que estudiar alguna otra cosa, una carrera de verdad”, pero, ¿para qué voy a estudiar algo más?, solo perderé años que podría aprovechar estudiando lo que sí quiero estudiar. Y ¿qué quieren decir todos con que “no es una carrera de verdad”?, y digo todos porque mis padres no son los únicos que me han dicho eso. Es como si menospreciaran el trabajo de los que hacen teatro musical, de los cantantes, o los músicos. Como si ellos no se esforzaran tanto como los doctores, arquitectos, abogados. Hablan porque no conocen ese mundo. Una persona que hace teatro musical deja su alma en los ensayos, bailando, cantando y actuando, todo al mismo tiempo durante meses para el día o la temporada de presentaciones. Es dejar de salir con amigos, familia, dejar de tener tiempo para estar en internet o ver la televisión, todo por estar horas y horas ensayando durante meses para que la obra salga como debe de salir. No es molestia, porque nos gusta ensayar, nos gusta pasar tiempo con esas personas que comparten nuestros mismo interés, que después de un corto tiempo se vuelven tu segunda familia, al menos eso me pasa a mí. Y todo el sudor, las salidas canceladas, los programas de televisión sin ver, el dinero gastado en gasolina, vestuarios, vale la pena cuando te subes al escenario, cuando por fin llega ese día tan esperado y para el que nos preparamos tanto. Para mí no hay mejor sensación que ésa.
“No hay garantía de que el sueño vaya a cumplirse, eso te hace esforzarte para ser mejor, para que elegirse sea algo de cada día. De lo que si hay garantía es que si aspiras a ser mejor no hay manera de que no lo seas.” Leandro Calderone[14]

Yo me quiero esforzar para cumplir mi sueño. Aspiro a ser cada vez mejor, y espero poder serlo. Así que, ¿para qué perder tiempo estudiando otra cosa?, sé que es lo que quiero, sé mi objetivo, no tiene sentido que use tiempo valioso en otra cosa que además de que no me gustará, me quitará tiempo para lo que en verdad quiero. Eso les digo a mis padres, y hay días en los que me dan la razón y otros que no, pero, aunque sea algo irrespetuoso, siempre les digo que estudiaré lo que yo quiera, no lo que ellos me digan. Porque es mi vida la que dependerá de mi elección, y si me esfuerzo como debo, me irá bien, confió en eso.
"¿Qué es eso que te gusta hacer? Si no te gusta, déjalo porque serás perezoso al hacerlo. No tienes que quedarte con un trabajo para el resto de tu vida, porque si no te gusta nunca tendrás éxito en él". Lee Iacocca[15]

Es por eso que yo haré lo que me gusta, no lo que otras personas quieren que haga. Porque sé que si trabajo de algo que me desagrade nunca seré feliz, y lo más importante en esta vida es ser felices.
"Si un hombre avanza con seguridad en la dirección de sus sueños para vivir la vida que ha imaginado, se encontrará con un éxito inesperado en horas comunes." Henry Thoreau[16]

Conclusiones
La decisión de la carrera que estudiaremos es una de las más difíciles que nos toca tomar a nuestra corta edad. Es importante pensar bien que es lo que queremos hacer en nuestra vida, de que nos gustaría vivir y mantener a nuestra familia. Es una decisión para la que debemos de darnos tiempo, debido a su importancia. Tenemos que pensar bien las cosas, analizar varias carreras, informarnos sobre ellas: de que se tratan con exactitud, en que universidades las dan, su duración, etc. Necesitamos la información suficiente para poder hacer la elección.
Hay que recordar que lo más importante es que sea una carrera que nos haga felices, que nos dé gusto aprender cosas sobre ella, que cuando sea la hora de demostrar todo lo que aprendimos en nuestro trabajo, más que un trabajo sea diversión.
"Has alcanzado éxito en tu campo cuando no sabes si lo que estás haciendo es trabajar o jugar". Warren Beatty[17]

Esa es la clave, que disfrutemos nuestro "trabajo", que nos de felicidad levantarnos cada mañana para ir a trabajar, y esforzarnos para ser cada vez mejores en nuestro campo. La mejor vida sería trabajar de algo que disfrutamos hacer, y que encima nos paguen por hacerlo ¿no?, eso es lo que yo pienso. Creo que si todos pudieran trabajar de lo que les gusta, habría menos amargura en el mundo, hay que buscar ese mundo, uno con más felicidad.
"En el minuto en que empiezas a hacer lo que quieres hacer, es una clase de vida diferente" Buckminster Fuller[18]
Hay que escoger lo que nos guste, es solo nuestra decisión, de nadie más. Aunque es bueno escuchar opiniones ajenas, la última palabra siempre es la nuestra. Y si nuestros padres quieren que elijamos cierta carrera, podemos escucharlos, porque sabemos que no lo hacen con una mala intención, ellos solo quieren lo mejor para nosotros. Muchas veces olvidan escucharnos, o sentarse a preguntarnos con calma que es lo que nosotros queremos, pero no siempre hay que esperar a que nos pregunten, tenemos que hablar, hay que expresar nuestros gustos y aprender a comunicarnos para poder entendernos bien.
Podemos escuchar las opiniones o consejos de nuestros padres, amigos u otras personas, pero como ya dije antes, nuestra opinión es la más importante. Hay que escoger lo que nos guste a nosotros mismos, porque solo así seremos felices, solo así vamos a aprovechar la enseñanza que nos den, solo así nos esforzaremos al máximo para ser los mejores, y todo eso dará frutos al final.
Y si nuestra elección suena ridícula para algunas personas, ¿qué importa?, lo que sí importa es que nos haga felices a nosotros mismos, porque somos nosotros quienes nos esforzaremos para lograr nuestro objetivo, para llegar a ser eso que siempre soñamos.
No hay que escuchar a esas personas que se burlan de nuestros sueños, porque solo harán que nos preocupemos y nos sintamos mal, y lo más probable es que sean personas que no nos conviene tener cerca de nosotros. Solo hay que confiar en nosotros y lo más importante: nunca rendirnos. Hay que esforzarnos para ser cada día mejor, y llegar a nuestro objetivo, y que nuestro sueño se convierta en realidad.
Recordemos que la decisión de que estudiaremos, está en nuestras manos. Hay que analizar nuestras opciones y elegir solo la que nos haga felices, ya que de esta decisión dependerán muchas cosas del futuro. Tenemos que construir una vida feliz para nosotros mismos.
"Ser jóvenes tal vez es comprender que somos constructores, arquitectos de nuestra propia vida. Hoy estamos construyendo el futuro." Leandro Calderone[19]


Bibliografía
·               http://www.tododecris.net/2009/10/casi-angeles-3-capitulo-119.html
·               http://www.decision-making-confidence.com/frases-sobre-decisiones.html
·               http://foro.enfemenino.com/forum/f106/__f1643_f106-Ayuda-escogi-mal-mi-profesion.html
·               http://mx.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090811104537AAKki8n
·               http://bitacoradeunailusionista.blogspot.mx/2011/09/elegi-mal-mi-carrera-odio-mi-carrera-y.html
·               Profesor Hugo Molina, clase de Historia II, 2013
·               http://www.desarrollarme.com/orientacion/articulos/ver/v/articulo/influencia-familiar-en-la-eleccion-de-carrera-52.html
·               http://www.infobae.com/salud/372042-101099-0-Cuando-los-padres-eligen-la-carrera-sus-hijos
·               http://www.tododecris.net/2009/12/casi-angeles-3-capitulo-138.html
·               http://www.tododecris.net/2010/04/casi-angeles-4-capitulo-3.html
·               http://www.decision-making-confidence.com/frases-sobre-decisiones.html
·               http://www.tododecris.net/2010/11/casi-angeles-4-capitulo-104.html







[1] http://www.tododecris.net/2009/10/casi-angeles-3-capitulo-119.html
[2] http://www.decision-making-confidence.com/frases-sobre-decisiones.html
[3] http://foro.enfemenino.com/forum/f106/__f1643_f106-Ayuda-escogi-mal-mi-profesion.html
[4] http://foro.enfemenino.com/forum/f106/__f1643_f106-Ayuda-escogi-mal-mi-profesion.html
[5] http://mx.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090811104537AAKki8n
[6]http://bitacoradeunailusionista.blogspot.mx/2011/09/elegi-mal-mi-carrera-odio-mi-carrera-y.html
[7] http://bitacoradeunailusionista.blogspot.mx/2011/09/elegi-mal-mi-carrera-odio-mi-carrera-y.html
[8] Profesor Hugo Molina, clase de Historia II, 2013
[9]http://www.desarrollarme.com/orientacion/articulos/ver/v/articulo/influencia-familiar-en-la-eleccion-de-carrera-52.html
[10] http://www.infobae.com/salud/372042-101099-0-Cuando-los-padres-eligen-la-carrera-sus-hijos
[11]http://www.desarrollarme.com/orientacion/articulos/ver/v/articulo/influencia-familiar-en-la-eleccion-de-carrera-52.html
[12] http://www.infobae.com/salud/372042-101099-0-Cuando-los-padres-eligen-la-carrera-sus-hijos
[13] http://www.tododecris.net/2009/12/casi-angeles-3-capitulo-138.html
[14] http://www.tododecris.net/2010/04/casi-angeles-4-capitulo-3.html
[15] http://www.decision-making-confidence.com/frases-sobre-decisiones.html
[16] http://www.decision-making-confidence.com/frases-sobre-decisiones.html
[17] http://www.decision-making-confidence.com/frases-sobre-decisiones.html
[18] http://www.decision-making-confidence.com/frases-sobre-decisiones.html
[19] http://www.tododecris.net/2010/11/casi-angeles-4-capitulo-104.html

lunes, 8 de diciembre de 2014

La Ciudad / Ray Bradbury / Mariana Olvera López


"Un cohete de la Tierra aterriza en un planeta desconocido, donde encuentran lo que parece una ciudad desierta. A medida que los seres humanos comienzan a explorar, se dan cuenta de que la ciudad no está tan vacía como parecía: la ciudad esperaba la llegada de seres humanos. Se trataba del plan de contingencia de una civilización muerta hacía mucho tiempo, preparado para vengarse de la humanidad después de que su cultura fuera barrida con las armas biológicas de los seres humanos. Una vez que la ciudad captura y mata a los astronautas, los cadáveres de los seres humanos se utilizan como autómatas para concluir la venganza de los creadores de la ciudad: un ataque biológico contra la tierra." [1]

            Érase una vez, una ciudad inhabitada, una ciudad encontrada en un planeta que sólo daba vueltas, vacío, esperando a algún quién sabe quién en el año veinte mil. Las flores caían y volvían a crecer, las estaciones pasaban una y otra vez en conjunto con el tiempo transcurrido como es sabido, los ríos se secaron, los campos también llegaban a secarse. Y la ciudad seguía intacta.
            A mediados de éste año, la espera por aquel quién sabe qué, terminó. Un cohete aterrizó en la ciudad y los hombres descendieron en dichos campos amarillentos gracias al tiempo con la intención de explorar ese desconocido territorio. Pareciera como si la ciudad tuviese vida propia; sus narices olfateaban a aquellos nueve intrusos humanos, olor de acechantes. Me lo imagino como un olor algo desagradable. A eso olemos nosotros los seres humanos.
            Los hombres comenzaron a charlar, que si necesitaban protección, que si la ciudad estaba inhabitada o no, las precauciones que debían tener en lo desconocido, etc. Hacia esto, el efecto que causaron a la ciudad fue que agudizara su oído. Obviamente después de miles de años del cansado sonido del silencio, el viento, la brisa moviendo y bailando con las hojas, una charla entre seres humanos sería algo interesante, aunque a la vez, algo peligroso de presenciar. El humano es tan capaz de llegar a terribles circunstancias hacia cualquier aspecto. Pero como siempre, también mostrando inseguridad y temor. Dicen que éstas dos son algunas de las principales emociones o estados emocionales  que impulsan al hombre a hacer lo que hace, todo mal, toda aberración.
            La Nariz, además de sentir todo lo anterior junto con Las Orejas, analizó toda la información tal cual como una computadora, obteniendo como resultado componentes del sudor; cloruros, sulfatos, ácidos, nitratos, creatinina, azúcares. Algo sorprendente.
            La ciudad aún parecía muerta para los humanos. Había quienes sentían malas vibras, por decirlo así, un mal presentimiento del lugar donde se encontraban. ¡Sería imposible no encontrar vida en otro planeta que no fuese el de uno mismo! O al menos eso es lo que creo yo.
            Los hombres quedaron inmóviles, analizando lo que estaban viendo y las posibilidades que se presentaban por si lo desconocido aparecía. Por si llegaba a hacer compañía un segundo, un tercero… o peor… La Oreja ahora sólo lograba captar las respiraciones inquietantes de aquellos misteriosos y peligrosos humanos que se acababan de presentar en la ciudad.
            Luego, respondiendo a las solicitudes de La Oreja y La Nariz, crearon unos líquidos, con mezclas de fórmulas, provocando unas invisibles nubes de vapor que secretaban un olor a hierba dirigido hacia los invasores. Los cuales siguieron marchando en calma, investigando todo lo que el tiempo les permitiera de esa ciudad… Y sus probables habitantes.
            Llegó la hora para que Los Ojos de la ciudad también despertaran.
            Aquél humano de entre los nueve que había tenido un mal presentimiento sobre la ciudad, comenzó a ver cosas que los demás no notaban por su fascinación con lo demás. Divisó a los lejos las ventanas de un edificio que se habían movido, habían cambiado de color. Pero nadie lo había notado. Pobre hombre, lo hubiesen creído un loco, y encima de eso, un miedoso.
            La Ciudad despertó; todo comenzó a agarrar forma, todo se ajustó y volvió al resplandor. Creo que las ventanas de aquellos edificios eran los ojos de la ciudad, tendían a dilatarse y aclararse, entre otras cosas. Unos ojos que observaban claramente a los nueve hombres vestidos de blanco y portando armas metálicas.
            Incluso el piso de aquélla ciudad estaba diseñada para pesar a estos nueve hombres invasores. La ciudad estaba despierta, y muy viva. Mientras los hombres se seguían debatiendo entre si regresaban al cohete, o si seguían con su investigación hacia lo desconocido.
            La ciudad se agilizaba cada vez más en percibir en todos sus sentidos la presencia humana, no logro captar si esto es algo bueno o malo. Bueno en el sentido en el que siempre es una fascinación para todos el conocer cosas nuevas, experiencias nuevas. Lo desconocido siempre es algo asombroso para todos. Pero malo por el lado de que aquellos intrusos eran nada más y nada menos que seres humanos. ¡Seres humanos! El ser más peligroso que puede existir en la Tierra, y en este caso, más allá de la Tierra. El hombre adquiere conocimientos, conocimientos que puede aprovechar ya sea de mala o buena manera. Desafortunadamente siempre optamos por la mala manera. Así somos. Queremos lo mejor para nosotros mismos sin pensar en lo demás ni las consecuencias.
            Los suelos, además de pesar a los humanos, también eran como lenguas que sentían su sabor, un sabor que fue añadido al conjunto de análisis que los sentidos de la ciudad habían captado. Yo me preguntaba el resultado final que tendrían sobre los invasores terrestres al terminar todo este análisis realizado por los sentidos.
            El personaje mencionado que tenía sus sospechas de la ciudad, salió corriendo hacia la nave, debido a que no podía soportar más el seguir con la investigación, tal vez pudiese ser visto como un cobarde, pero al parecer él sabía lo que hacía y no le importaba lo que pensaran los demás.
            La ciudad ya había sentido, pesado, olfateado, escuchado, y todo lo demás que se pudiese a aquellos seres humanos, así que al sentir a uno de ellos corriendo, decidió hacer una prueba final. Se abrió una trampa en medio de la calle y se tragó de entre ellos al capitán del grupo.
            El capitán murió enseguida. Una navaja le abrió la garganta mientras otra se encargaba de abrirle el pecho. Le vaciaron las entrañas, y las expusieron sobre una mesa. Todo esto ocurrió en el subterráneo, en un cuarto secreto. Examinaron cada fibra de los músculos y su corazón. Todo su cuerpo en total fue examinado mientras los demás hombres seguían corriendo asustados. Todo mientras La Mente de la ciudad sacaba sus totales.

            Los detectaron. Eran los enemigos. Llegaron a la conclusión de que eran aquellos seres de los que se querían vengar, aquellos que alguna vez les causaron tanto daño, sin haber sido las primeras víctimas, sino también incluso habían causado daños hacia las personas de su mismo mundo. Vaya criatura tan extraña y desleal. El hombre arruinó aquella ciudad, Taollan, esclavizando a sus habitantes y arruinando todo lo que alguna vez habían logrado tener  prosperando. Pero eso había sido hace ya hace veinte mil años, otras personas con otras intenciones, otros hombres totalmente desconocidos hacia estos nuevos invasores. Pero los habitantes de la ciudad no olvidaban. Para ellos era lo mismo un hombre al otro. Todos eran hombres, todos eran seres crueles desde su perspectiva.

            La máquina comenzó a construir nuevamente al capitán que habían capturado para examinar de forma sanguinaria, pero ésta vez estaba constituido de materiales diferentes, creado específicamente por y para la ciudad, para defenderla, para hablar en paz por ella. Su primera acción como renacido fue disparar a uno de sus hombres, en el intento de hablar, quitando el odio de sus palabras, para hacer comprender a los otros hombres invasores lo que estaba sucediendo; la ciudad utilizó por fin otro poder además de sus agudos sentidos, utilizó el poder del lenguaje, lo cual le sirvió para comunicar sus intenciones. Ya no era más su capitán. Era un hombre nuevo. Habló en el nombre de la ciudad:

     Unos hombres que murieron; la vieja raza que una vez vivió aquí. La gente que los terrestres dejaron morir de un mal espantoso, una lepra incurable. Y los seres de esa vieja raza, soñando con la vuelta de los hombres construyeron esta ciudad. El nombre de esta ciudad ha sido y es Venganza, en el planeta de las Sombras, a orillas del mar de los Siglos, al pie de la montaña de la Muerte. Todo muy poético. Esta ciudad iba a ser una balanza, un papel de tornasol, una antena que examinaría a todos los futuros viajeros del espacio. En veinte mil años sólo dos cohetes descendieron aquí. Uno venía de una galaxia remota llamada Ennt. La ciudad pesó y examinó a los ocupantes de aquel cohete y los dejó ir, sin un solo rasguño. Hizo lo mismo con los tripulantes del segundo cohete. ¡Pero hoy! ¡Al fin habéis llegado! La venganza será total. Aquellos hombres murieron hace doscientos siglos, pero dejaron una ciudad para daros la bienvenida.[2]

            Los hombres intentaron escapar, pero en un abrir y cerrar de ojos fueron atacados por navajas. Después de todo, lo que causaron dichas navajas fue la inserción de nuevos componentes para los invasores, así como hicieron con el capitán del grupo. Nuevos hombres. Nueva mente. Pensamientos y planes para destruir el planeta Tierra con unas bombas que contenían gérmenes patógenos. El cohete despegó de los suelos. La ciudad cerró y apagó todos sus sentidos, muriendo así, por fin en paz después de un largo tiempo.

"Ray Bradbury nació el 22 de Agosto de 1920 en Waukegan, Illinois. En el año 1931 empezó escribiendo sus propias historias. Durante su niñez, fue propenso a pesadillas y horribles fantasías que acabó por plasmar en sus relatos. Genio de la ciencia ficción. La Ciudad aparece en su obra El Hombre Ilustrado en el año de 1951."




[1] Sinopsis
[2] Tomado del relato La Ciudad, Ray Bradbury.